domingo, 3 de agosto de 2014

Tengo indicios






El mundo tiene 

sus dinámicas históricas,

yo en cambio 

tengo los escombros,


las incontables ascuas,

muchos desechos, 

en su mayoría 

orgánicos y estratificados en clases,

yo pertenezco a la especie que estalla

cuando descubre su condición.

Unas cuantas bien documentadas


por los eruditos de los restos,

con holocaustos y autógrafos,

claro, me indican con quien no asociarme,


a quien no privar del honroso

oficio de desatar guerras,

promontorio occidental,

rebaños sin luces,

y también cuanto residuos 

me hereda la ciencia,

siento todos los vientos 

en la emboscada del pensamiento.

A mi no me faltan escombros,

sombras, mordazas, promesas,

golpes bajos, franjas de Gaza,

pero vaya que tengo algo mas 


estoy armado de confianza,

cargado de heridas,

niño arco iris,

servidor de mis sueños,

conspirador de mi libertad,

aunque la vida solo me dé 

indicios de inclemencia. 







    

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Acaso puedo verme en tus ojos?






El sol alcanzó la mañana sin nada que lo impida,

un amanecer sin años, sin peso específico,

como si hubiera perdido los daños,

en la profundidad de los sueños.

El rostro detenido en la inalterabilidad

del que se sale solo un instante

 para mostrar una sonrisa

y los surcos que se delinean

 en la frente y al borde del globo ocular.

¿Acaso puedo verme

en tus ojos sin sentirme miel

bajo la paz abrigadora del huerto en flor

sin encontrar en ellos el norte magnético,

sin que los vetustos mares tomen la siesta

sobre las hojas nuevas del maíz,

sin degustar la plenitud de la vida

y desvanecer cualquier pasado contuso.

Sin olvidar que el prójimo es otro

al que se ama como a uno mismo,

y  acompañas sin temblar,

que el  tu nunca es tuyo ni puede serlo,

sin que sea la constancia que estoy vivo,

o recibir un beso entero de tu alma

sin sentir que a mi autobiografía le faltas tú

y le sobran los últimos diez almanaques,

sin que cada aliento tuyo

ablande mi resistencia,

sin que las horas de mi corazón

sean de esperanza y desesperación,

y dejen de ser  vueltas al atajo

sin que quiera apoderarme de ti,

sin que sienta ansiedad

porque me echas de menos?

El rostro no es el de la pedrada

que procede a ocultar la mano.

¿Acaso puedo verme en tus ojos

sin sentirme bien.

Sin que tu nombre se convierta

en un traba garganta que impulsa

hacia adentro todo lo que debe salir,

sin que seas solidez palpable?

Sobre los llanos se encienden brazas

y en el desierto se moja la piel.

Sin que mi agonía busque en tu traje

la edición limitada de la carne,

y el meridiano enrojezca  mi poesía.

¿Me acompañarás hasta el borde del universo

saltando de estrella en estrella, el espiral

con nuestros pies de plomo,

y la condición de reos de muerte,

llevando de lo que queda del jardín,

tus rosas, para salpicarles en las pupilas

de la noche que espera,

donde nos esperan  noches

para amasar  lunas con romeros

e hinojos,  una pisca de pimienta y sal

bajo el bigote la barba, y un sonido

que pone en pie la mañana.

Quiero conocer en tu mirada

al hilandero de los sueños.


Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...