viernes, 16 de enero de 2015

El verano y el mar

Trago en seco
para no desdibujarte
de mis pupilas,
para no anegarte
con el azar,
ni tocar con las manos
el aire azul y tibio
que quita la sospecha.
Que linda estás hoy
reteniendo en las manos,
el alma del autor.
Sí tuviera que imputar
sería al verano
por el calor del invierno,
a la sonata dieciseis de Mozart
por aclararme en tus ojos,
a la calle de tierra
por huir de la costumbre
por ser sin cordura, verdad.
Si, ese color te queda hermoso
lo reafirmo con la cabeza y en silencio.
La tristeza no consigue estropear el paisaje,
vasos de greda, rojo y agua,
salgo al encuentro del viento.
Las sombras de la tarde
se arrastran entre la vereda
y el oeste del jardín
entre el sopor y la destreza.
En el pecho crece la sensación
de no estar solo,
el sol siente lo mismo,
ambos libres de la parálisis,
respiro profundo para apartar el miedo.
No todos pueden soñar,
mi corazón te habla
cuando recuestas tu oído en él
y te escucha atento
en la viajera nube,
en el oleaje del mar,
en el vaiven de los pinares,
a donde sueles volver,
cielo barrido por tu vuelo,
verano de tu piel.
Mi amor, el oceáno tiene dos medidas,
la que imaginamos y la que él quiere tener.
 






miércoles, 14 de enero de 2015

Mi huésped




Mi corazón y su huésped

insisten en golpear el pecho,

como un segundero desbocado

lo hace con los minutos y las horas.

Amor, esfuerzo, dolor, intensión, 


relájate con tu anhelo en mi deseo,

acoplada a mi eres íntegra como el deshielo.

Desde los silencios vulnerados,

los gestos comprendidos y discretos,

nadie más reposará en mis apariciones,

transitaremos por los fluidos del momento,

ninguna más atravesará el bosque de eucaliptos,

como hilos de luz tejiendo las formas conmigo, 

de nuestro lado emprende vuelo azul 


un ave trinando tu nombre entre aleteos

La tarde resistente y rebelde,

sin embargo,  puedo ahí cobijarme

constante astro, constante espejo, siempreviva.

Ternura, tus manos hicieron batalla


para saberse inequívocas en el amor.

Sonora luz que impacta en la fibra óptica del suelo,

hay muchas zetas entre nosotros,

y combustión como nexo y empuje,

mientras, continuo, el fluido que portas y me porta

la experiencia, el crepúsculo, la brisa enrolla el destino,

¿cómo ser sin ti algo mas que una coma?      





   






lunes, 12 de enero de 2015

Azules repentinos




No es que la dejadez 


se pliegue a la entrada del futuro,

ni que venga porque llamas,

o porque es fácil hacerlo.

Abrázame con la melodía del silencio

cuando el pasado quiera presente,

cuando la noche inmensa

quiera ser mas que una cena.

Hoy es el día mas bello

no porque amaneció más temprano,

ni porque la oscuridad se fue a tientas,

sino porque vino con agua y sangre,

porque regresó de periplos y dolores,

porque tu mano volvió a la guitarra,

y el sol al trayecto de la jornada. 

Amada de los azules repentinos,

saliste de la tierra, cuan verde y húmeda,

para elevarte, nadie intuye cuan alto,

sabiendo que las liberaciones 

no son mas que verdades alegres o extraviadas.

Pueda que a ratos te dibuje un mundo color rosa

pero puede también que a ratos seas el brote

mientras yo la intemperie,

y otros el rayo de luz inquieto

asegurando calor y yo la intemperie,

coincidiendo en lo indispensable,

miradas que se atreven a regalarse gracia,

y a desmontar lo que no lo es,

entre gestos de labios 

cautivantemente primaverales.

Nada ni nadie espera

los pájaros vuelan,


custodiando el crecimiento

del peregrino advertido,

nuestros pulsos continúan,

por mas ánimo, por mas ternura. 



       





  

sábado, 10 de enero de 2015

Caducando la noche






Ni invariablemente, ni nunca más

¿Nos quedamos con el ahora cuidadoso?

o nos sacamos los zapatos

para que nos pinchemos los pies.

Tú mirada oceánica se ha inmolado

en la apretura arqueada de mis besos,

los tuyos son el oleaje y en la cresta la luna,

Desciendo a las profundidades bajo tus párpados,

por las corrientes del amor declaro la pureza.

Destejo las redes que nos puedan atrapar,

mimo en tus labios la alegría,

mientras ato tus latidos a los míos,

con ellos caducaremos la noche,

llenaremos los vacíos, 

contra la dura orilla golpeamos incesantes,   

en el resplandor de la superficie reflejamos,

lígame al vaivén simple de la ternura,

a la constancia que en tu talle vive,


con el aleteo de una ave añil sumergida, 

con la miel que se diluye en la mar,

no me basta con ser antagónico

cuando es posible encuentros eternos. 
  




Agradezco a Marian  por las imágenes
que valen mas que mil palabras.  



  
  







 


  

miércoles, 7 de enero de 2015

Zapatos empolvados




Levanté los párpados

como la mañana al sol,

tus labios de melón

refrescan mi vida,

la impresión clama por palabras

entre tanto, enero rasga el tiempo,

por fuego, por raíz, por tanteo,

con todo lo marchado es hoy,

con el ave azul será mañana.

La vetusta duracion del agua,
 
se desfecha en los mares del medio día,

de la tarde, de nuestra noche,

y se confecciona un fresco distinto

en pleno verano Sub-Ecuatorial.

Amo la greda que sustentan tus manos,
 
el agua está despierta en ellas,

con su mirada de amor perdurable,

aquel que nos alimenta.

Amo el período de las proposiciones,

de los momentos fragmentados,
 
que me llevan a acariciar lo concreto,

eso que fecunda prodigios,

eso que hace, que

sólo el amor se coma andando

con los zapatos empolvados

si no descalzos con la arcilla que sujeta.


















 







lunes, 5 de enero de 2015

Pétalos añiles



Es casi de noche,
las sombras se inventan,
comienzan a decolorar los perfiles,
la luz se intimida
mientras un destello cobalto
navega en mi océano,
la flor repentina de la sangre
sigilosa, se mueve conmigo.
El ruido quieto en mi oido.
El buril no quiere mas huecos. 
En la orilla, mi inocencia 
absorbe el rostro de mi padre.
Qué agradable es quedarse callado
mientras me despojo de todo.
y vuelvo los ojos enteros
ahí donde estas parada,
agrupando la luz del mundo,
aguardando todas mis aguas.
Enredado en sus certezas,
es mía la primera alabanza.

 
Creo en tí, amor,
en la elocuencia del silencio.
cuando de una de las riberas
vuelve a centellar
su niña de ojos viajeros.
Se ha aclarado el monte.
Qué bello es prolongarse
para tocar la flor silvestre,
que irradia mi confinamiento,
con sus pétalos añiles,
y sus manos siempre extendidas,
envidia del cinturón de Orión.
Con el linfa, las estrellas
imaginan y  lloran.
 Amor, has llegado sin carne 
tantas veces, como el firmamento
cae en las hebras del hombre. 


Imágenes y algunos versos por Marian,
gracias por estar







 









 






jueves, 1 de enero de 2015

El mar entrega mar









No, hoy no es un día cualquiera,
hay mas polvo sobre el suelo
y bajo el firmamento, claridad
e indiferencia ocre.
El verano libera su estirpe,
delínea o excava estrías,
coros puntuales tejen
la red del inicio de la jornada
aun está la luna cortando el horizonte,
haciéndole señas al presente,
al que le falta unas horas
o interminables minutos.
Late el mar sobre la orilla,
veteada de amor y zambullidas.
Preciso esa entrada que me concedes
para incorporarme a tu universo,
ese fragmento de edulcorante azul,
de aspecto elemental y alegre, donde
el agua corre entre piedras y carey,
marcando un camino estrecho,
confabulado en el aire que se oxida
frente a frente entre los dos,
y se detiene el mundo
en un corto temblor de piernas,
como si lo mas importante
radicara en el nudo que atamos.
Quien sabe si es mejor solo
contar con nuestras huellas
marcadas con el amor de los mortales.
El mar  entrega  mar,
el mismo, se lo vuelve a llevar,
la esencia del momento trancurrido
mordisquea el borde del pendiente.



























Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...