viernes, 17 de enero de 2014

Tus ojos café




Vivo para escribir, tu rosa bella

que creces de la tierra hacia los cielos

que detienes el tiempo cuando te veo

¿es que vives para que yo te admire?

o somos dos almas que amando respiran

el aire que nos procuramos a cada instante

oh rosa preciosa de momentos sin fin

que no se aparta, ni mengua, ni se desvía,

aclara su luz con lo que idea,


sucede en el paraíso de sus pupilas

donde olvido lo que fui y me reinvento

en la tranquilidad que encuentro a su lado

hoy he comenzado de nuevo

con el firmamento de techo

y las montañas de columnas

y tus caricias tiernas de impulso

eres pétalo sedoso flor y rosa fuerte,

como el amor que descompone la muerte

sueños donde se enciende la sangre

que pinta los versos


refrescante bocanada de aire

de una cierta mañana

cuando calienta el astro

y se avista clara la luna.

Mira cómo se acerca tu voz

cómo llega a mi ventana


saltando por los montañas

mi amada habla y dice

levántate compañero mio

porque, ve, lejos quedó el invierno

y ahora habito en tu jardín

que preparaste con tus manos.

Canta tordo la canción

alegra la aurora y el ocaso,


amo la fragancia 

de tu paisaje mujer

de la mirada horizonte

de tus ojos café


que conceden y advierten

ruido cadencioso de las aguas

precipitadas en su carrera

por nuestros cuerpos

ecos retumbantes

en las quebradas del alma


amor lozano, sencillo, fecundo,

eres más bella que el sol

más hermosa que el cielo estrellado


más luz que la luz

porque ni la noche te vence.  

  


















jueves, 9 de enero de 2014

Energía renovadora



Cuánto amor tengo encriptado en el egoísmo.

Con cuánta asfixia lleno mis noches

de los clamores con que amanecen los días.

Cuántos testimonios de atropellos acopian las horas

y yo de espaldas, de prisa, en desgano y demoras,

avocado a ineficacias, abusos, crímenes y restos.

Cuanta humildad tengo encerrada en el orgullo

en la avaricia, en mi propia espesura, en mi almohada,

en la arrogancia con la que levanto la espada

y orquesto las oscilaciones de mi ser y estar.

Cuánta entrega  guardo en el mezquino mañana

donde se desvanecen los niños de nuestras entrañas,

donde las exigencias de nuestra incomprensión

nos ocupa de deficiente y vana satisfacción,

pero,  a pesar de lo que soy en la inercia de los tiempos

en la fuerza de las mazmorras de nuestras costumbres

en las oscuridades fortificadas de nuestras almas

en la voraz apetencia de nuestra carne,

hay energía renovadora en tu palabra, en tu ofrenda

en tu presencia, en tu amor, en tu bondad sinfín.




De todo, lo que vemos es poco


Los vientos empujaron las nubes

que soltaron el agua,

refrescaron los campos,

mojaron las tiendas,

humedecieron  montañas,

limpiaron las hojas,

guarecieron mi deuda,

abrigaron  reposo

y mostraste tu obra

en la corrección que me toca,

en el silencio de mi boca

en la acogida de tu roca,

en el día que le da al siguiente

el mensaje y una noche a la otra

transmite certeza,

y  titilan las estrellas

se encienden las fogatas

y los ríos a la mar llegan,

de todo, lo que vemos es poco,

siempre pudo ser peor

y quedó en el ayer

donde estamos todos

con agonías y esperanzas

con dirección y derroches

con secretos y contraseñas

en intentos y tropiezos

y nadie entrega su muerte

en señal de grandeza.










Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...