miércoles, 25 de junio de 2014

Mujer planetaria







Conservo un instinto

que me lleva hacia el agua,

hacia el sol y los eclipses,

al firmamento de tus ojos,

cerca de la causa

donde se inquieta y

necesariamente se desmuere,

no me mires de reojo

si puedes verme de frente,

piel de manzana,

las frutas caen bajo el árbol

serpiente nocturna,

quiebra las dalias del aire.

Crepúsculo joven que ama tu poeta.

Advierto un impulso en la garganta,

tu nombre, alegre contraste

en mi celdilla de pasajero,

al final de ninguna vacilación

besar tu elocuencia

en la cima del este,

aprehender tus senos

sin fatigar el día,

sonaba fuerte la tierra

en el intervalo de una cita

entre las venas de amor

que tus aberturas azulan

junto a la fuente,

y los iris al viento con olor a mar

midiendo los últimos tramos

de la distancia, de la mixtura,

esteraban a una mujer planetaria.





martes, 24 de junio de 2014

Entre tus ojos






Mi soledad sin alto,

la perspectiva de mi pecho

en flama, sometido al llanto

porque si no, no lacta.

La tilde escudriña expresiones

a las que darle fuerza

y se cruza de manos

para no ver oasis

sobre las sábana blancas.

Yo anhelaba dormir 

entre tus piernas

y despertar entre tus ojos

imantados con los míos,

recibir de tus labios

el sol de la mañana,

para hallar  la calma

después de una noche de refriega,

siempre prendido del sueño

donde nadie es el dueño

aunque de tu ojos esclavo

es como serlo del cielo.

Soñaba con una revolución 

distinta y fue el titubeo 

el que me indujo al disparate,

Casi, casi olvido

por amarme tanto

que soy mi propio adversario,

vestido para que el atuendo

no oliera a disfraz,

nos destapamos para

conocernos el alma.

Corro, corro del olimpo

serpenteado como Forrest Gump,

para no morderte la boca



















lunes, 23 de junio de 2014

Deseos a media luz






Este es mi cutis heñido

por lo pérfido que sostenemos,

por lo magnánimo que extraviamos

en el vagón de tercera donde erramos,

cuando el sol comienza a salir

y la lluvia lo moja todo y a todos. 

Están los filos de antaño

estremeciéndose bajo el polvo.

Perfiladas las carnes

los tomates, las cebollas,

los ajos y las patatas

sobre una tabla para picar.

Una larga carretera

y algún humilde valle

tras muchos kilómetros de dunas,

los cajoneros y las guitarras

los zapateos y la paz

que no tarda en llegar.

Aunque extravié  los nombres

en los pasillos del recuerdo,

y salto los montes de plástico

con calzado de muertes tiernas.

Las ocho de la noche de cualquier día

se volvió a repetir hoy por la noche,


los limones en limonada,

mordiscos a la caña mojada

tus dientes fuertes y sanos

y esa mirada que mira encendida

como cuestión  inferida,

y en ella miro azulejos fruteros

que danzan al son de los vientos

y los deseos a media luz.






Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...