martes, 29 de julio de 2014

Enmohecido







Aunque la vida dura un rato,

camisa rota, pies descalzos, 

me enseñaron a dar gritos

cuando iba llegando,

perejil, retamas, ortigas,

así alcancé este mundo

en medio del fuego que no asa,

tiempo perdido 

en inútiles aspavientos, 

acentuando el bullicio

rompiendo el resignante silencio,

el mestizo exclamó iracunda mirada,

sonando tan chocante

y claro no me iré sin darlos todos. 

Cuantos clamores vengo dando,

mas llevado a esto que a aquello,

menos metido en el follaje de los parques,

merodeando los montes de tu sexo,

cuantos castillos de arena derrumbando,

cuantos soñares descartando,

cuantas tonadas son análogas,

es que tengo sueño y no descanso,

hoy vemos como se hace ante

lo que mañana saldrá al paso,

herido donde mas duele,

aligerado de un peso o de dos,

pocas personas y tanta muchedumbre,

la misma lesión en tanta gente,

el día fue perdiendo su claridad

cuando tus ojos iluminaban tu pecho.

Mi corazón enmohecido por las penas

quiere salir a cantar verbenas,

desde el ingenio hasta la compasión, 

aunque las canciones sean yermo 

quiere renovar el fluido de estas venas,

y olvidar que lo que tengo es tu ausencia,

mi humilde corazón enmohecido,

acaso le falta lo mas malo,

de todo lo injusto que he vivido.

gusto a la calle del anhelo,

huésped y anfitrión de lo que duele. 

Mi victoria, mi esperanza, mi camino,

mi, paz, mi verdad,  mi torbellino, 

aquí te quedaras aunque te vayas, 

aunque el lugar sea pequeño,

de aquí no te iras aunque estés lejos,

aunque me duela y se reseque,

mi humilde corazón enmohecido

acaso le llego lo mas bueno

de todo lo tierno que he vivido,

acaso el último grito

será en si sostenido

mi humilde corazón enmohecido,

lo divino, lo cobarde, lo danzado 

mi defecto, mi latir, mi destino,

él es quien siempre me ha querido,

yo me encontré un viernes 

de todos los muertos, 

con la luz encendida y apagada

balanceándose en la luna

incinerándose en el sol.

Mi humilde corazón enmohecido,

no calla ni quiere que lo callen,

me ubicaré en un abrazo a tus huesos, 


destila mientras versa en la mañana,

en la ventana o en la cama,

en el suelo o arañando el techo

mi enmohecido corazón conmigo.















   








   
















lunes, 28 de julio de 2014

Introducción I y II


 



Es claro que la muerte no está viva

aunque Tánatos es analfabeto

y nos acompaña sin Alzheimer ,

tiene muchos rostros vigentes

en gran mayoría cara pálidas.

Cuando se proclama

el nombre del difunto,

este simplemente responde

con más  dolor y  ausencia.

Que ánimo por seguir luchando,

parece que la civilización

despojó al hombre de toda

entereza  ante la muerte,

a pesar de los muchos razonamientos

moldeados a través de los tiempos,

para explicársela perspicazmente  

y admitirla con sosiego.

Prólogo a la muerte I

Introducción a la muerte II,

qué ánimo el de Cáncer

por ser Acuario y el de Aries

por ser caballo.

¿Acaso ya nació el último mortal?

Los motivos que nos apartan

son incontables,

los temores, las prótesis bancarias,

los matices que reflejamos,

las banderas ondeadas,

las fronteras surrealistas,

con el perdón de Dalí,

en contraste,  la muerte

nos da una lección de democracia,

nos cierra sin distingo los párpados

y cualquier otra ambición,

la ley distributiva se cumple

con exactitud, sin cábala.

Qué ánimo de la carne por ser eterna, 

había que convencerse aun

que la muerte no era un fin

a la que se entraba desde la vida,

con el aval recibido

a este lado de la barricada.

Para algunos el tránsito,

el esfuerzo por deambular

trae más zozobra

que la misma muerte.

Que los muertos entierren

a sus muertos.

Qué ánimo del puñalito

por ser pan, de la luna

y el sol por asomarse

a la ventana donde 

ya nadie espera,

es indudable que a pesar

de no estar viva,

está muy ajetreada,

y tiene increíblemente muchas

reservas y vitalidad,

e inexorablemente se acerca

con el latir de los relojes ,

en procesiones, 

en desfiles por fiestas patrias,

en las organizaciones de naciones,

así es ella, como Robespierre

incorruptible pero sin cabeza que ruede.





viernes, 25 de julio de 2014

Agudas velocidades





Arábigos que son fechas,

fechas que izan banderas

cuando se bailan marineras

cargadas de pertenencias,   

el día cero no me necesita,

uno, quince, veintiocho

están por verse,

la hora nona tampoco,   

pero sí las manos duras

los racimos de uvas,

las espinas del camino

para los pies descalzos ,

remos que aran infinito

besos a boca llena

ardidas por el frío

olvidadas por el sol.

Falta rasurar el futuro

las mejillas de palo

y el olor de un solo cuerpo,

adelgazado hasta acrecer el alma,

¿qué es lo que me falta en el rostro?,

¿en la alforja de lona colgada al hombro?

del hombre, de la mujer tan consistente,

tan hecha, tan distinta de aquella

que había llevado en la mente,

tan mujer que quería ser niña,

de caderas estrechas y mente libre,

asexuada, compañera de muerte,

luchando contra el mundo

de agudas velocidades,

descubriéndolo todo,

ya sabemos que es nada.

Ahora la incontrastable sensación

de ser un extraño

¡oh libertad!  eres solo poesía

madre joven sin verso,

con razón o sin ella,

llevas en las manos

fruto de la tierra.





Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...