lunes, 17 de noviembre de 2014

Abierta








Abierta como la mañana nebulosa,

como los pétalos de rosa,

con los brazos a la corriente

y las manos pacientes

que hablan la lengua de los hombres.

Conociendo los secretos,

que mueven las montañas

hacia aquí, donde sucedo,

resplandeciente fluctuación

de los instantes de acuarelas,

no se abate el desconcierto,

conservo la inocencia 

de la circunferencia.

Cruje, el tiempo presto, 

como la hoguera que no pasa nunca,

esmeralda faena de sumirse

en las transformaciones de la fronda,

hasta enmudecer los versos chispeantes. 

Apaciguas, musitas, sin tregua, ni distancia.

El momento viene de momentos,

con raíces y sed de lumbre,

un poco de las alturas con algunas hojas,

no es que todo se olvida,

solo se guarda y se suspira,

no porque falte ni sobre,

si no porque estás frente


sin recurrir, ni ser invocada,

¡ay! vida mía, cuando me hago prójimo

se extingue la voracidad,

y la felicidad la veo en tus dientes. 











  








sábado, 15 de noviembre de 2014

Fruta silvestre








La claridad era húmeda


no perdía su albor,

tampoco los antojos,

ni los silencios quebrados,

cuando andaba lejos.

Continuo indagando los deseos

misteriosos y verdes.

Aprieto los momentos lindos,

mas siento y sigo atravesando,

temblando como la tierra,

con la abundancia azul 

y el barro púrpura, 

desde la piedra licuada

traspasaste el sur.

Camina emanando

 flores y entusiasmo,

bajas las sombras a la dimensión

de las puntadas sin nudos, ni dudas.

Sargazos que los vientos del este

inquietan y olvidan, cruzan y olvidan

Amo tus carismas simples, esa dermis

integra, templada como un tambor de avanzada,


tus uñas de pétalos, astros de tus dedos,

en tu boca la alegría rebosa

hacia mi morada de frutas silvestres.





  





































 



miércoles, 12 de noviembre de 2014

Sangre cantora







Tus huellas digitales se abren

como profecías en tus manos de calma,

moja, si moja,  la cepa escurrida,

sencillo arroyo de la mañana,

con la naturaleza de tus ojos,

floresta tenaz de los misterios.


Lluvia afable del universo

los surcos te  han esperado

por siempre para abundar la tierra,

brío fresco de alegrías,

indagadora de mis afanes.


Te acompaña mi amor 

convincente sustento del presente,

a mordiscos, a golpes de labios,

no creo en más destino,

que tus caderas al viento,


mi amor,  te concede este momento,

te exime, sin límites, sin tiempo.

Es así como desatas la fertilidad,

y permanecemos entre niños,

acabando con las cosas de niños

rozando, concluyendo,

desprendiendo, juntando, 

nos mantenemos de tal manera,

como guijarros bronceados,

abejas traslúcidas endulzando

la sangre que canta. 





  









 





sábado, 8 de noviembre de 2014

Flores y niñas







Esa sustancia de flores y niñas

ya no es una espera sin confianza,

ni residuos jugando con lumbre

es una mesa llena y todos comen,

racimos de corola y sal,

ensalada de manos con algunas verduras.

jugo de la misma uva de la gracia. 

En su manera de compartir la reconozco,

en el oleaje de sus caderas, 

en esa mitad fraccionada en dos.

encantada con el ruido escandaloso

del silencio y los aromas del jardín 

ya no desconoce cómo es para si misma,

ni cómo para los demás. 

Alza sus ojos de par en par la mañana,

cabalgan sus cabellos al viento,

en su mirada hay gestos para siempre,

de aquellos que entregan sin aguardar,

ahí la urbe carece de palabras y llanto,

de multitud y alpargatas, de labios y después,

Su tiempo se precipita en otro cielo

por unanimidad con azules sigilos de delirio,


eleva la existencia con una sola inspección 

y detalla los hechos de la luna,

con la admisión activa de su cuerpo.

Con algunos corajes ha vestido 

su destino y el amor con un relato

no no queda ahí, ingresa a mi abstracción, 

y coge mi corazón en sus manos,

para ser primavera no precisa vergel

para pudrir el miedo y organizar el horizonte.


Nuestra bella libertad no excluye tu presencia. 






























miércoles, 5 de noviembre de 2014

Noviembre







A coger los leños

para calentar los intervalos,

abrigar el sol,

y quemar las horas.

Corazón mío, soberana de la 

fronda  y de la aurora,

esfuerzo inconmensurable

para no perderse en el frío.

Saboreo el fulgor de tu reino

de olivo, de  tregua y ánimo,

levantas en tus manos azules

los aromas de las hierbas.

Melodía firme de los hechos,

la respuesta de alguien,

horizonte de miradas

rostro de besos y memorias,

soledad de tálamos,

metamorfosis de proyectos

a paladares benditos

que traen contigo la confianza.

Qué fortuna haber llegado


para andar este noviembre. 



























Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...