lunes, 19 de enero de 2015

Mi sangre






Cierto, olvidé que tú eres mi sangre,

filtraste cuanto dejaban las rabietas.


Cuando las venas son ríos


y el corazón una ocre hamaca.


Navegar y navegar jugando con el viento

sin importar que sea veloz, pausada, 

sabes cada uno de mis recovecos,


y pintaste uno a uno mis lunares, 


has andado en mi como por tu casa


con los pies completos, desnudos,


con los sueños de lo que mañana será,


has tomado los atajos


con tu traje de ternura y luz agitada,


me has sonrojado, por un par de ojos,


que son como el cielo y la cantidad,


oxidaste todo lo duro que había, 


y escapaste un poco por alguna herida.


Mientras desbarato la canción conclusa,


con la composición de un inédito hoy,


has subido hasta mi pecho, 


¡y vaya!  el sobresalto


estaba ocupado de latidos,  


entrando y saliendo 


en fuertes empujes y vertidos


dilatando, contrayendo,


¡y viste! estaba rebosante de ti.  















El riesgo






¿Para nuestro paisaje


habrá fallecido el riesgo?

Vira la noche sobre

sus recónditos anillos. 

La distancia es de naranja y guayaba

el firmamento de porcelana,


el barullo del mar y del viento

mi silencio de redonda.

Debo seguir soñando 

en alguna parte,

tal vez donde esos dos árboles 

revolvieron sus raíces

y reunieron sus ramas


para alcanzarse la flor.

Mi amor, si, mi amor,

tus manos hoy se cerraron

en puños delicados, secretos,

en batido de fresa

tus labios sonríen,

el viento que viene del mar 

me toma los últimos pelos,

esa mecha obstinada


que quiere danzar.

Aún el sol caliente

gobierna mi fatigado viaje

ahora las olas besan sin violencia


las piedras de la orilla,

se hunden en el cielo las gaviotas

y con un grito de valor 

desaparecen en el mar.

Mientras yo sigo revoloteando

en una tarde rojiza

entre los ojos del agua


y quien me enseñó

a ver el fondo del mar,

tus sueños enrollan su sino

enmudeciendo el retiro.



  











sábado, 17 de enero de 2015

Hacia la tierra.



La ternura de su corazón

sin la palidez del invierno

amortigua mi vida,

vocablos como hojas, 

hacia la tierra.

Entra con tu firmamento

en mis ojos,

manzana petrificada,

nosotros más rígidos,

como el muro y la mañana.

La tristeza se detiene

por alguna palabra

que también duele,

¿o acaso dolió?

esparcete en mi sangre 

como el Amazonas,

en esta embarcación o zumo o muerte

para no ver la belleza,

la humedad, la fría sombra,

huelo el aire del universo,

el resplandor del cielo.

Aunque sé que es la misma

no sé como llamarla.

Lágrimas anticipadas,

ríe el mundo sin motivo,

¿o es que los tiene

y no me entero?

sigo sin saber 

que hay en tu mano

a caso el hilo claro del día

o la castaña ausencia

en el jardín de un tiempo cercado

junto al agua viva, suelta.

  

Fragata de cristal




Sus océanos con arrecifes de coral

embaten, salpican con espuma,

a veces desbordan

con una emoción inesperada,

o algún recuerdo que la sagaz memoria

no quiso borrar del todo,


voces que vienen,

nombres que asoman la esquina,

huellas al filo del oleaje.

Comprendiendo sonríe,


no le falta razón

a la noche invernal,

ni a la tarde veraniega 

un pañuelo traspirado.

Sus pálidas circunferencias azules

riegan con luz las sombras de la travesía,


reconozco en ella calma,

flauta mágica para el alma


sentir su brisa marina

en mi cuerpo, en mi cansancio.

Transito hacia el horizonte

hacia el encuentro,

el cielo está lindo

o será el océano,

o el firmamento sentado en el agua,

fulgor tenaz en la oscuridad.


Mi fragata de cristal te navega,

en este espacio cada uno es capaz,

de hilvanar su atisbo, sus arribos,

somos veredas que confluyen 

hechas con nuestras herramientas,

aunque sean estelas en la mar.

Hoy escribo para que sientas mi mano,

acariciar la resistencia de las tuyas,

anotas el color cuando piensa,

en esa mitad que ignoro,

con la que descubres descubierta todo.

Próximos a la inmensidad,

confeccionamos sueños para alentarnos,

extiende tus alas y vuela,

poemas para limpiarnos

e ilusiones para vivificar 

y así vencer a la muerte.

  
   




  
  

Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...