domingo, 7 de junio de 2015

Eres quien eres



Ella, como sirena

guarda siempre un reflejo

que la lleva hacia el agua.

En el inaudible uso, marcha.

No sé si mas vale empedrar caminos,

o hacer flores de porcelana.

Variaciones diminutas e incansables

cubren su forma sensible,

la esperanza edificó su hogar en ella,

y la greda confió en hacerla elegida,
 
un centella de luz trepan

desde sus pasos umbral,

hacia una mañana en el medio sueño

de una rudimentaria noche,

volvió uno a uno a ser los días,

a ser tal vez solo una hora,

aunque concretamente,

es quien es, vid amada por la tierra,

abrazadora alegría, fuente de mi sed,

sus colores cambian al ritmo de las olas,

turbada ante la continua destrucción 
 
de lo creado, ella equivale a un perenne 

lujo de la creación.

 

 

















viernes, 5 de junio de 2015

Violeta nocturna




Para no abrigar 

en las manos la hora muerta,

es que se dieron los segundos,

por donde me fugo

al momento donde el hombre

te tañe con su conciencia,

por en medio de esos pilares

donde la inocencia es clara sabiduria,

mujer completa, no te vayas aún,

con la brillantez y el barro amasado,

te conozco espléndida y salvaje,

pureza carnal, jade candente,

travesía de agua con sino,

artesana de las lunas llenas,

de los vientos y la franqueza,

impulso con olor a mar,

llevada más a esto que aquello,

pregona en silencio la delicada

calidad de su artesanía

más allá de las murallas de la ciudad,

en un color difícil conduce

la simpleza de verse a sí

como mujer, como mundo poblado,

sale de un tráfico sin riesgos,

para aceptar otro,

el de la demostración de cada quien

entre su imágen real y la reverberada,

cabalga mujer con tu ímpetuo

por las rutas de mi sangre

hasta despeñarte como violeta

en un rincón de la noche

y mi corazón asombrado.












 



  



miércoles, 3 de junio de 2015

Cajita musical



Esta noche acaba de llegar,

y no usó la puerta de ingreso

sino el asombro 

de mis ojos crucificados

en la mirada de la pastorcilla 


montada en una caja de música

en cuya sonata hay una cuerda rota

y la luna entera asomando por el este,

somos dos aeronautas colgados

del firmamento, 

con las pupilas acostumbradas 

a la vastedad infraroja.

El reloj hace danzar 

a un batracio amarillo

en un teatro de títeres 

con osamenta.

En la pared una persona árbol

con brotes en los dedos

y yo necesitado de tu entrada,

de tus palabras, de tus filamentos,

otra persona armario descolorida

con cajoncillos saliéndole del abdomen

y yo sediento 

del eco acuático de tus pies.

Ávido de tu risa 

que ilustra el fin de los tiempos,

que inmoviliza una catástrofe,

un hombre rompecabezas

esparciéndose en el aire a pedazos

tardando en perder la alineación,

y yo fascinado de las mariposas

que liberas desde tus entrañas

por la discreción de tu boca.

Como disfruto de la escena realista,

tus manos de siegas y vendimias,

con uñas tenaces de roca lívida 

y piel de oliva extra virgen

aquella que abunda en belleza

como relámpago sobre el oceano.










Gracias a CP por la foto.


 


























martes, 2 de junio de 2015

Sweetie woman



Sí tales son las constelaciones,

esa mirada es una puerta abierta

hacia el vasto cielo con olores a tierra,

a tinta en hoja limpia de palabras.

Sí tales son las constelaciones,

tan abundantes que su cúspide,

que su luz de ubicación sideral

se equivoca, se altera, prolonga

ecos y sombras dilatadas.

Aquella luz que sin salir entra

revuelve el romance con la claridad

del plenilunio húmedo de junio.

Detrás queda la edad sin tiempo,

paisajes familiarmente remotos

envuelto en un estruendo de tordos.

La idea de la muerte no acaba, 

pero se acabará con un golpe

de ola contra la piedra rebelde,

cuando estas manos estallen

en el refugio de las tuyas,

y se alce por los cielos

el barro que se adhiere en el alma,

que quiere ahondarse pero solo

alcanza a ser un barro derramandose

en otro barro para imaginarse nuevo,

y en la novedad permanecer ausente,

inserto en la contrariedad y el cansancio.

Espero, si espero, yo también espero,

que no llegue el día en que nada 

tengamos que decirnos por conocernos

tanto, y enfilados por las calles hasta el destino

del ruido germinado por la cebolla.

En este preciso instante tú, sweetie woman

hueles firmemente a esos minutos

que corren hacia el crepúsculo,

donde se incendian las nubes y la tarde,

antes de sofocarse en la oquedad plena,

tu aroma es un antidoto contra la muerte

y aunque el día esté agónico yo continuo

siendo barro, respiradero de una callejuela

sin salida, el noble olor a tabaco,

isla dentro de mi isla verde,

sweetie woman. 




 












 

















domingo, 31 de mayo de 2015

Jengibre y laurel



Te quiero ahora más 

que hace dos instantes,

más que los madrugados 

compradores de lunes,

más que los pechos 

exhalantes de silbidos roncos

y que un chal enrrollado 

en la cintura de dos bicordes, 

de silencios y arremetidas simultaneas,

te quiero más que la delgadez 

surcada por venas,

más que el cónsul 

a sus requerimientos familiares,

más que la automática 

insistencia que nos lleva a nada.

Te quiero cuando dejas 

a tus labios ser alcanzados,

como los olores caminantes 

de jengibre y laurel,

te quiero más 

que las diferencias 

entre unos y otros,

más que la afirmación 

y la negación coincidente,

mas que un pellizco 

a la dialéctica de algodón de azucar,

aún falta que te quiera más, mucho más,

como el campesino 

a sus sembríos de manos y sueños,

como la tierra sedienta 

a que se desprenda en gotas el cielo,

mucho más que el águila

 a su eterno airoso vuelo,

más que a mis figurillas literarias 

y a las de otros,

más que a la existencia eventual 

de la música de madera

y la luna de cristal,

te quiero más que a las cicatrices 

sobre la piel del tiempo,

más que la tierra 

a sus trópicos y elípticas imaginarias,

más que a una fruta 

y a un puñado de almendras,

más que un vaso de vino 

en un crepúsculo invertido,

más que descubrir el universo 

a través de libros,

más que entregar un misterio 

y evaporar un hechizo.

Te quiero más que al dominante 

afan de imponer pareceres,

y convicciones, 

más que al cutis curtido 

y al nabo incurtido.

te quiero como el mar a sus burbujas, 

imponiendo el ritmo

con esas caderas de fluído 

y tus ojos de curiosidad. 

Te quiero con ese minúsculo

pedazo de pulpa que se dedujo de la tierra

con ese soplo caliente e inmenso

que asciende desde la superficie,

te quiero como el soberano clamor 

del pueblo translúcido en cada héroe.

 

  

 





 

 



 





jueves, 28 de mayo de 2015

Obertura terraquea



 En el compás decimo sexto

de la obertura,

llega al final otra historia,

parecía el colmo de la renuncia,

azul pálida como el sabor

del viento que desciende del norte. 

Aunque ella continua sonando,

incinerándose con el sol, de sol mayor,

busco el cariño de la, a veces,

repentina inspiración,

se detiene sobre una hoja

oscilante,

contemplo sin decir nada

la mano sinsabor repleta de otoño,

mi esencia se exfolia, como el ponciano,

como el trigo retira el hambre.

El beso decidido a irse

eleva su rostro de parapeto

donde los higos pasajeros

se muerden con la boca cerrada,

con mis brazos circundo

los pasos tempranos, amarillos,

un corazón fresco, tímido sacude mi pecho,

las seis de la mañana de un reloj sin tiempo

incluido en mi propia existencia,

expropia un respiro de los mundos paralelos,

el suelo se volvía a cerrar conmigo dentro,

enredando el destino al terminar la calle,

encargo mi retorno para sentir

el aroma de las flores rociadas

por los dedos de la aurora,

mis oídos perciben el tanteo del resplandor

repleto de carcajadas,

el inmenso planeta es una gota de agua,

la tierra coge un puñado de cereal flameado

por el vuelo del halcón

y lo aloja en mi boca sedienta 

de lo que ahora eres.



















 









 

 


lunes, 25 de mayo de 2015

Artesanía del amor




Tengo en la laringe 

las dos consonantes

y la vocal 

de este sol tibio que se asfixia

por el fin de semana largo 

de otoño y sin ti,

como en la lengua tengo, 

el sabor de un grito apagado

por mariposas 

que no quieren pintar sus colores fuera,

y se acurrucan en un verso sin duración

a la espera de verte salir por la mañana.

Tengo en el estómago 

una fábrica de notas

que de puntillas bailan la melodía

de sabernos cualquier día volando 

contra corriente, 

casi frente a frente 

el uno del otro, 

pregonando la delicada

calidad de la artesanía 

que significa amarnos.

Tengo en los genitales 

la ruta Lima, Chosica,

un periplo por Europa 

con todos sus euros

que cascan con sus dientes de tulipanes,
 
la sinfonía caída 

sin perder el equilibrio.

Y el puro deseo de saberme dentro.

Tengo en los riñones 

una piedra para mi iglesia,

que estalla con resplandor 

e instaura una rosa.

El teorema del mar que resta, 

luego simplifica,

a una sola pizca de sal ultra violeta 

que besa el suelo

y enteramente retorna a ser 

y a no ser ausencia,

Tengo en los pies 

mi nombre que pronuncia la tierra

para asirme a ella 

cuando decido erguirme

ante la magnética espuma de tu mirada,
 
que trae el infinito olor a mar, 

tan cercano

que se disemina 

en todas las venas y vasos capilares,

para destruir el castillo de furia y albura.

Tengo la seguridad en las manos 

de una joven carcajada,

que como una red, pesca, 

el océano escurridizo

del inmejorable y acorralado cariño.











   





 

 









Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...