jueves, 2 de agosto de 2018

Reflejos




En esencia es tan poco lo que quiero
que con dificultad calculo tus ojos de cosmos
y con qué energía me ves.
Yo te supe de siempre
dice mi piel que lleva tus huellas
como llevo la luz de una lágrima
o el agua de una sonrisa infante
o la linfa aurora que me alimenta de ansia,
amor, este amor sobrepasa mi ojos de labios entreabiertos,
dudo que haya otra causa que no seas tú
la que me salve de esta tarde,
en otros lugares el paisaje no es tan libre, 
bien sabes que mi necesidad más urgente
es tu corazón abundante,
geografía pura donde la felicidad plena se nutre,
yo no conozco si no es por ti la fiel voluntad.
Mi corazón es a deshora y sin pos data,
no es sencillo reflejar lo que has innovado,
de la profundidad de la noche que anduve
y barricadas que levanté,
de los días de ternura contenida,
de toda la luz por beber,
de los secretos sin vocablos,
del tiempo en que mi vida lloviznaba sobre el pavimento, 
ahora troto en la respiración de un celaje azul,
azul como el cielo en las alturas,
mientras tú atraviesas el tiempo de las aves
aromatizada de frutos afilados,
es la brisa que agita tus alas
lo digo con todas mis voces,
tu abundancia de sal, de sol, partículas y agua
a veces se suelta en mi pecho
y me libera de quien creo ser, 
ese suspiro agrietado como la tierra seca.






  









 

domingo, 1 de julio de 2018

Tejedora de la historia


Tus dedos de tejedora de la historia, 
de piel acelerada por los sueños
trenzan firmes puntos de avena fresca
sobre la confianza del hombre.
ave de pupilas agrietadas 
en la cresta del agua,
tengo en la boca sabor de verde invierno, 
de luna llena, de tres años y algunos minutos,
de lo que siempre suma siete,
tengo en la boca sabor a luz estrechada por los brazos,
a larga contienda que se libra en el suelo,
a lo que entiendo es el amor flexionado por la noche
que admite nuestros rostros respirados,
hay un origen vasto en el tuyo,
por el que el alba retorna puntual
para ver el gesto del sol en violetas recientes,
es tu sangre raíces irrefutables de los caminos,
astronauta de mis venas,
tú y yo somos el poder del tiempo,
los que avivamos la lumbre del universo
con una crepitante confianza,  
hacia ti me llevo con el aire en los dedos
porque sólo a ti te contiene mi médula
porque sólo en ti retorno a la tierra
a un signo, al credo de tus ojos o de tus manos
o de tu boca o a cada resquicio de tu vida,
debe haber sido así como la naturaleza desclavó al prójimo
y lo descoronó de afiladas espinas.
Mi boca ataviada de palabras es un arma contra mí mismo 
que sólo tu abdomen de trigo en brote la transforma en beso.











 







 





martes, 5 de junio de 2018

Catarata


Una flor cristalina me admite en su regazo,
en vano el otoño insiste en helar lo que no va a morir
mis huesos doblegan el frío de los días
con las corneas azafranadas de tus ojos,
¡cómo puedes calentar el sol 
y esbozar una metáfora con sólo una mirada!
¡Cómo puedes cubrir tu desnudez 
con la ropa negra de mis pupilas!
¡cómo haces para que por tu sonrisa
sienta yo el amor!
respira en mí tu gesto como un capullo en el campo
flor de azafrán, jugo, firmamento,
tienes el poder de mujer y de esencia,
estoy feliz de vivir el cosmos
porque allí también tus venas conciben tu encanto,
no conocía nada hasta sabernos en los aleteos y los versos,
mis manos quieren sujetar tus cabellos
y tus ingles de lumbre y linfa
pero se contentan con ver 
como tus pies aseguran la tierra,
¡oh amada! sarmiento del mundo
llegas a la razón a través del corazón,
sin ti es imposible entender los hechos,
dulce brote que te descubres en el aire
y me donas entusiasmo con la catarata fresca de tu alma. 





 
 








 

domingo, 27 de mayo de 2018

Praderas celestes



En lo amplio de las versátiles praderas celestes
el césped cosecha neblina hasta legar un claro de luna llena,
la naturaleza festeja su gracia,
y cuanto confina y cuanto disemina, 
compañera de mis océanos internos,
amo la claridad con la que asistes
al tripulante en la noche sideral, 
árboles y máximas de pie sobre la tierra,
luz que palpa tu luz,
transfiguración de sombras,
el tiempo deposita sus macrobióticas limaduras
encima de tus boulevares intachables como la alegría,
mi canto por tus libres caminos de rocío
¡oh, rocío que moja mis labios!
vamos juntos al claro origen,
a la gravitación alcalina que tus ojos besan,
desnuda y brillante,  impetuosa y bruma,
sutil espesura de irisación
rumor que me descubre el viento
y se toca con las yemas,
allí voy yo cada vez que te alcanzo,
eres en mí como el final y el principio
como la sangre relámpago que borra las fronteras.




                                       Óleo tomado de la red



 





lunes, 21 de mayo de 2018

Hierbera



Gota a gota alumbras,
próspero rayo de luna creciente,
ahora sé que todo es verdad,
hasta la misma ficción,
que los aromas vuelven al bosque
con los ojos sujetos a la aurora 
con el viento vestido de azul,
que las calles se contradicen
en el fondo del cuerpo
allí donde los labios se desvisten 
de horas y segundos,
de su calma única y su único rumbo,
soy un libro de hojas de ficus 
cogidas por el suelo,
una órbita que confía
otra holgada mano,
lo que tu articulación dice
aunque una de ellas mantenga 
alguna libertad de movimiento,
soy lo que le incumbe a la tierra,
el color húmedo del césped
donde retozan el sol y la roca,
hierbera de ojos constelados,
esa eres tú.





 
  








jueves, 3 de mayo de 2018

Piel azul


Fue en el arqueo elástico de una noche
jardín descubierto a los aires de la época
púrpuro soplo de erizada bugambilia
el olor de tu cuerpo alisio
observa más allá de mí
hipnótica exploradora que a tramos es
y vuelve a ser nada
las manos apresuran el estallido de la claridad húmeda
lacramos tú y yo sin tilde el silencio 
deambulo por la estructura de los segmentos
al roce descúbranse los pétalos,
piel azul del sueño
rompe a carcajadas
desglose de las aguas
hacia una punta de luz
diferente al serpentear del sol
sobre las telarañas de emociones
incubo, sí incubo confianza
azar y una gota de sal dorada
inútil el límite de los sentidos
el amor desprendimiento
es el gozo de concebir libertad










 
 



lunes, 30 de abril de 2018

Araucaria


Luego de zambullirme en el mar de las palabras
portentosamente intento pescar un poema que salga a flote conmigo
sin que lo palpen las sombras ni la corriente ni el alba
ni la ligereza blanca del hombre, 
un poema que tú puedas inferir sin palabras,
que te hable sin voz y me entiendas
sin gritos estrepitosos de otoño,
o sarmientos crepitantes,
un poema que te haga sentir
que la vida es un milagro
los labios rocío fragante, 
y nuestras bocas el delirio con el que la arena endulza.
Un poema que flote sobre las aguas, 
sobre tus caderas plantadas de sueños,
sobre tus manos donde yo sujeto lo que encuentro,
tiempo, vientre tierra, confianza,  
sobre tu sonrisa contagiante 
y se hunda en lo más hondo de ti
allí donde no es suficiente lo que sé ni lo que entiendo,
un poema sin palabras pero con lengua que desate
lo que quedará desatado por siempre.
Un poema que tú puedas coger con tus manos,
tus ojos, tu piel, tu corazón murmurante,
que pueda cantar el silencio de los nogales ausentes,
un poema que te haga apreciarte formada de viento,
de presagio, de la hierba tierna del campo,
que te haga saber que para ser tuviste que caminar por el cielo
con la versatilidad impar del aire,
uno que te hable de mí sin palabras,
como me habla el oleaje o tus ojos mezclados en la araucaria. 











 




Luna de flores

En conjunción la luna, el ulular de la lechuza, las buganvilias de color abstracto,  su torso de hogaza y la noche de barro. Las translúc...