martes, 5 de junio de 2018

Catarata


Una flor cristalina me admite en su regazo,
en vano el otoño insiste en helar lo que no va a morir
mis huesos doblegan el frío de los días
con las corneas azafranadas de tus ojos,
¡cómo puedes calentar el sol 
y esbozar una metáfora con sólo una mirada!
¡Cómo puedes cubrir tu desnudez 
con la ropa negra de mis pupilas!
¡cómo haces para que por tu sonrisa
sienta yo el amor!
respira en mí tu gesto como un capullo en el campo
flor de azafrán, jugo, firmamento,
tienes el poder de mujer y de esencia,
estoy feliz de vivir el cosmos
porque allí también tus venas conciben tu encanto,
no conocía nada hasta sabernos en los aleteos y los versos,
mis manos quieren sujetar tus cabellos
y tus ingles de lumbre y linfa
pero se contentan con ver 
como tus pies aseguran la tierra,
¡oh amada! sarmiento del mundo
llegas a la razón a través del corazón,
sin ti es imposible entender los hechos,
dulce brote que te descubres en el aire
y me donas entusiasmo con la catarata fresca de tu alma. 





 
 








 

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