martes, 5 de junio de 2018

Catarata


Una flor cristalina me admite en su regazo,
en vano el otoño insiste en helar lo que no va a morir
mis huesos doblegan el frío de los días
con las corneas azafranadas de tus ojos,
¡cómo puedes calentar el sol 
y esbozar una metáfora con sólo una mirada!
¡Cómo puedes cubrir tu desnudez 
con la ropa negra de mis pupilas!
¡cómo haces para que por tu sonrisa
sienta yo el amor!
respira en mí tu gesto como un capullo en el campo
flor de azafrán, jugo, firmamento,
tienes el poder de mujer y de esencia,
estoy feliz de vivir el cosmos
porque allí también tus venas conciben tu encanto,
no conocía nada hasta sabernos en los aleteos y los versos,
mis manos quieren sujetar tus cabellos
y tus ingles de lumbre y linfa
pero se contentan con ver 
como tus pies aseguran la tierra,
¡oh amada! sarmiento del mundo
llegas a la razón a través del corazón,
sin ti es imposible entender los hechos,
dulce brote que te descubres en el aire
y me donas entusiasmo con la catarata fresca de tu alma. 





 
 








 

domingo, 27 de mayo de 2018

Praderas celestes



En lo amplio de las versátiles praderas celestes
el césped cosecha neblina hasta legar un claro de luna llena,
la naturaleza festeja su gracia,
y cuanto confina y cuanto disemina, 
compañera de mis océanos internos,
amo la claridad con la que asistes
al tripulante en la noche sideral, 
árboles y máximas de pie sobre la tierra,
luz que palpa tu luz,
transfiguración de sombras,
el tiempo deposita sus macrobióticas limaduras
encima de tus boulevares intachables como la alegría,
mi canto por tus libres caminos de rocío
¡oh, rocío que moja mis labios!
vamos juntos al claro origen,
a la gravitación alcalina que tus ojos besan,
desnuda y brillante,  impetuosa y bruma,
sutil espesura de irisación
rumor que me descubre el viento
y se toca con las yemas,
allí voy yo cada vez que te alcanzo,
eres en mí como el final y el principio
como la sangre relámpago que borra las fronteras.




                                       Óleo tomado de la red



 





lunes, 21 de mayo de 2018

Hierbera



Gota a gota alumbras,
próspero rayo de luna creciente,
ahora sé que todo es verdad,
hasta la misma ficción,
que los aromas vuelven al bosque
con los ojos sujetos a la aurora 
con el viento vestido de azul,
que las calles se contradicen
en el fondo del cuerpo
allí donde los labios se desvisten 
de horas y segundos,
de su calma única y su único rumbo,
soy un libro de hojas de ficus 
cogidas por el suelo,
una órbita que confía
otra holgada mano,
lo que tu articulación dice
aunque una de ellas mantenga 
alguna libertad de movimiento,
soy lo que le incumbe a la tierra,
el color húmedo del césped
donde retozan el sol y la roca,
hierbera de ojos constelados,
esa eres tú.





 
  








jueves, 3 de mayo de 2018

Piel azul


Fue en el arqueo elástico de una noche
jardín descubierto a los aires de la época
púrpuro soplo de erizada bugambilia
el olor de tu cuerpo alisio
observa más allá de mí
hipnótica exploradora que a tramos es
y vuelve a ser nada
las manos apresuran el estallido de la claridad húmeda
lacramos tú y yo sin tilde el silencio 
deambulo por la estructura de los segmentos
al roce descúbranse los pétalos,
piel azul del sueño
rompe a carcajadas
desglose de las aguas
hacia una punta de luz
diferente al serpentear del sol
sobre las telarañas de emociones
incubo, sí incubo confianza
azar y una gota de sal dorada
inútil el límite de los sentidos
el amor desprendimiento
es el gozo de concebir libertad










 
 



lunes, 30 de abril de 2018

Araucaria


Luego de zambullirme en el mar de las palabras
portentosamente intento pescar un poema que salga a flote conmigo
sin que lo palpen las sombras ni la corriente ni el alba
ni la ligereza blanca del hombre, 
un poema que tú puedas inferir sin palabras,
que te hable sin voz y me entiendas
sin gritos estrepitosos de otoño,
o sarmientos crepitantes,
un poema que te haga sentir
que la vida es un milagro
los labios rocío fragante, 
y nuestras bocas el delirio con el que la arena endulza.
Un poema que flote sobre las aguas, 
sobre tus caderas plantadas de sueños,
sobre tus manos donde yo sujeto lo que encuentro,
tiempo, vientre tierra, confianza,  
sobre tu sonrisa contagiante 
y se hunda en lo más hondo de ti
allí donde no es suficiente lo que sé ni lo que entiendo,
un poema sin palabras pero con lengua que desate
lo que quedará desatado por siempre.
Un poema que tú puedas coger con tus manos,
tus ojos, tu piel, tu corazón murmurante,
que pueda cantar el silencio de los nogales ausentes,
un poema que te haga apreciarte formada de viento,
de presagio, de la hierba tierna del campo,
que te haga saber que para ser tuviste que caminar por el cielo
con la versatilidad impar del aire,
uno que te hable de mí sin palabras,
como me habla el oleaje o tus ojos mezclados en la araucaria. 











 




jueves, 26 de abril de 2018

Espejismos

A mi curiosidad se le escabullen todos los argumentos
La vida es puntual le dicen las fauces de la gata al negro tordo,
negro como el agujero que va ocultándolo todo,
menos el camino de regreso a casa,
a veces creo que el hoyo negro no sólo es el centro del universo
sinos la seguridad mas pura a unos cuantos milímetros, 
lo necesario es imperceptible a los sentidos,
mas allá del linfa y de los huesos,
mas allá del amor y del odio,
mas allá del hemisferio derecho que reconoce 
y el dominante izquierdo que lo niega
o en el mejor de los casos fabrica un espejismo,
como la lluvia que cae sobre la semilla
y esta se convierte en un escaparate remoto,
tengo una salivación empalagosa de mí mismo,
exhalo lo impalpable que cogen mis manos,
doy vuelta a la página y me cargo por el resplandor como un eclipse 
sin obtener más que palabras perfectamente embaladas,
llevo también tu nombre en la maleta de fuego
entre frescura y magenta estirado por un beso,
claridad aromática, no todo siempre está bien,
menos si la verdad resbala salada por tu mejilla,
saboreo el aspecto de tu rastro hasta dar conmigo,
entre tintas que inquietan, entre noches,
entre rosales y mensajes de texto,
entre el silbido del violento viento del valle,
entre los fluidos azules,
entre cejas metálicas y ruedas,
he concluido mi congelación y tú no te has ido,
has resistido envuelta con lo que queda de las aguas telúricas,
como niña has sembrado sandias pese a las ataduras inmortales de los hombres.






  








 

lunes, 23 de abril de 2018

Guanábana


En la combinación del agua y el sol está todo.
Pequeño refugio de lengua y zarza.
Guanábana que aumenta sintiendo volar el agua limpia.
Al borde del universo mi alma se encuentra
con el inacabable viento de tu mirada,
eternidad intangible fuera del tiempo,
rumor asido con nervios a la vena del día.
Instaura tu figura cósmica.
Sonrío por nada en un cuerpo teñido de azul,
un cuerpo cuyo reflejo no está exento de error,
sencilla brisa que me desempolva
y como si mi esencia fuera un corte en el pan
me fijas en el mirador para reconocer amaneceres,
mientras que con el trigo de tu pelo aceleras la noche,
no fue en cualquier océano donde se parieron tus ojos,
de viento, de tierra, de luna,
sino cuando el aire tomaba bocanadas de orilla,
de ingle fragante de vida. 
Creas de mi sigilo de auquénido un signo,
un cielo que se rasga en dos centellas,
entonces me abro en pétalos,
en aire elástico de intemperie,
en término, en sueño
que me libra de todos los sueños.








 



 




Catarata

Una flor cristalina me admite en su regazo, en vano el otoño insiste en helar lo que no va a morir mis huesos doblegan el frío de los día...