viernes, 8 de septiembre de 2017

Elixir




La miel no está en el panal
sino en el impulso de la tierra
por ser aire, flor, obrera.
La luna llena abraza los torsos,
despeja las incógnitas, se ríe
setiembre corola de simple geología
con sabor de boldo y menta. 
Mi vida, tú, con los pies dibujas
el equilibrio de nuestros labios,
infundes tu aliento alcalino, 
ven, pon tus oídos en la eterna piel del agua
mientras tu mirada flagrante avanza
con la entereza salvada del aire, 
la voluntad color de tus ojos
atrapa el pulso de la noche,
pero no es pulso ni noche
sino la aclamación de nuestras venas,


la tierra piruetea en una reiteración de fuego,
en tus manos descubiertas
cabe la felicidad que soy
y el infinito acurrucado olor de orquídea,
dialogamos con las bocas adheridas,
le proveemos a nuestros huesos espasmos inocentes,
siempre llevas en la lengua el gps 
como los pájaros la brújula magnética
cerebro alado y libre,
y las cosas amables como el ahora
que quiebran la sed en un flexible ritmo,
pero tu gps no viene de un satélite, ni dos, ni tres,
sino desde el mismo centro del universo,
que da principio al inminente capullo de la conciencia,
textura de pan, agua y tierra así es el amor
anidando en los trashumantes resquicios de la luz
elixir de la vida sin fin, así de innumerable me siento.



                             Imagen de la red




 




 



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