lunes, 23 de abril de 2018

Guanábana


En la combinación del agua y el sol está todo.
Pequeño refugio de lengua y zarza.
Guanábana que aumenta sintiendo volar el agua limpia.
Al borde del universo mi alma se encuentra
con el inacabable viento de tu mirada,
eternidad intangible fuera del tiempo,
rumor asido con nervios a la vena del día.
Instaura tu figura cósmica.
Sonrío por nada en un cuerpo teñido de azul,
un cuerpo cuyo reflejo no está exento de error,
sencilla brisa que me desempolva
y como si mi esencia fuera un corte en el pan
me fijas en el mirador para reconocer amaneceres,
mientras que con el trigo de tu pelo aceleras la noche,
no fue en cualquier océano donde se parieron tus ojos,
de viento, de tierra, de luna,
sino cuando el aire tomaba bocanadas de orilla,
de ingle fragante de vida. 
Creas de mi sigilo de auquénido un signo,
un cielo que se rasga en dos centellas,
entonces me abro en pétalos,
en aire elástico de intemperie,
en término, en sueño
que me libra de todos los sueños.








 



 




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