jueves, 21 de enero de 2016

La vida



Estaba allí
con la barba en remojo
resistiéndose a ser
completamente blanca,
estaba alli, es lo más
preciso y presente.

La sangre transita 
por las venas
con la elocuencia
de una melodía
en la escala mayor de sol,
sostenida, sustentable,
que se propaga 
hasta los espacios
mas secretos del cuerpo
y retorna al corazón
limpia, miel, canto, salida.

Estaba allí
transitado por la muerte,
pretérito pluscuanperfecto,
hasta que le atiné a la vida,
urgido de su voz
color de agua 
que abre el día,
celeste dulce cuando exige,
fogata cuando enfada.

Sí, encontré la vida 
en su mirada que rebosa
profunda armonía,
poseedora de la fuerza
que no tuve
bajo ninguna circunstancia,
en la claridad de los labios
que amamos juntos,
en sus manos de capullo
de luz, de trigo,
una vez mas sobre mi,
brisa marina.

Sí, encontré la vida.
En el temple de sus hechos
canta y de su canto
se constituyen los frutos, 
en su justicia que siempre 
me persigue
e influye en su propia aventura
y en la mía,
remozando versos.
renaciendo lumbre.
Yo colmado de amor 
por el prodigio de estar vivo,
oh tersura que cambió
mi rumbo.

Aquí, es lo más
preciso y presente,
la vida.  




 Imagen en  ténica mixta de Isabel Anchorena


 


 


 



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