domingo, 5 de marzo de 2017

Astrolabios



Alzo los párpados y admito que amaneció,
la cascada de sol aún es debil,
la noche olvidó sus inagotables estrellas,
en algún lugar del abismo.
Contemplo las grietas del vetusto órgano
pensando en el amor que busca el alma
cuando no hay fracturas,
pero las palpo y tu sustancia habla,
mi corazón es como un pan crujiente,
si al pan el tirón le duele.
Huelo jazmín en el aire.
mientras camino entre las rosas.
El gato sin dueña ronronea al sol.
Aquí está donde inicia el día,
manos saturadas de acordes mayores,
entre los dedos se fuga una séptima,
astrolabios de versos párvulos,
nunca olvidaré tu faz expresiva
cuando los caminos se bifurcan   
en tu garganta cerrada a la voz,
se reclina el naranja dilema,
que puede ser verde o de cualquier color,  
mis dedos examinan tu calurosa melosidad.
Hoy la tierra se ha donado sofocante,
a un ser que fue sangre, lapso,
a unas palabras que cambian sus matices,
al filo, sus dientes por mordidas.
Mi fortuna un músculo  
que en cada crujido suelta un reflejo
en cada reflejo una visión, 
nadie discierne siluetas remotas
si está abandonado en el estruendo.
Mujer, fruto, torso de poemas libres,
tu nombre ocurre sin cesar
mientras no soy mas que polvo
donde se estira el alma
y aumenta el cabello,
soy aquel polvo que oscila en los límites,
que espera que el mar regrese.  









 
  








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