jueves, 24 de agosto de 2017

Oda al amor de la flor y el hombre



Como chispas que saltan desde una paleta inmensa,
persicayas, nicodianas, agapanthus,
el color es, para que no peligre la ternura,
la lluvia lleva consigo filamentos astrales,
a ti flor que desde la frondosidad tu rostro alzas
y me donas el hombre que me falta,
desde la próspera patria vida, flor, esperanza,
son de ti, las obreras, la miel de la mesa,
que ninguna mano te extinga,
en la fecundidad progresa el tiempo,
eres flor, nuestra capacidad contra el páramo,
contra el desierto del alma.
En una danza entre los pétalos y el sol,
de la mañana a la noche,
oh girasol, oh energía,
como nos entendemos los dos sin vocablos vanos,
como se amarilla la voz del amor,
onagra nocturna, tonificado tras el brillo de tu nombre
entre verdes y brillantes helechos volantes,
agua, luz, calor, capullo perspicaz,
lisianthum crucial, por tu corola destilas sangre,
seguro estoy tras tus pasos,
absorto tras el clamor de tus ojos,
aliums, aliums eres el sonido en cuyo olor amanece,
en ti se contrajo el lila y el mundo,
salimos de la mano a la humedad diurna,
y el efecto cariño se propaga a los confines.
Tú camas, olor extendido por las grietas del aire
estás hecha para nacer de nuevo,                                          
dalias coloridas que reparan la vista,
la expresión y la sintaxis,
lavandas que purifican la sustancia,
salvias perfectamente moradas,
floreciendo hasta que el frío lo impida,
clematis trepadora, oh dulce cohete,
acónito hermoso y venenoso,
seductora contradicción,
lirios dorados espléndidos,
grano del viento que sopla mi inquietud.
Una flor y un hombre se amaron
en la amplitud de la tierra,
bajo la intensa luz de semillas y brotes
con el sabor de la infancia,
de los jardines visibles,
alba vidente nutrida desde los pechos
por los líquidos del barro,
oh flor, descarga y colibrí,
en tu sonrisa se levanta el día
y la mariposa aletea la senda,
oh flor, progresas a la luz de la espesura,
en corolas resplandecientes,
menos mal que te revelaste a tiempo,
le has dado libertad al sol
para que encienda las raíces,
para que no se acabe 
el tono, la textura, la forma de los pétalos elegidos
que se vierten en mi corazón burbujeante.









 





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