domingo, 23 de agosto de 2015

Luna de cadmio



El sol corona sus vueltas

en la ventana 

cuerpos encendidos

donde la verdad se agita

con el legado del lenguaje primitivo.

Resuena la energía 

de las catorce campanadas,

siete por cada mano, 

nada se esconde, 

allí está la vía amplia

de concreto caliente

y el alma 

empanizando un bostezo.

El corazón rebosante 

de espuma mordiente

pausado en un respiro infrarojo

sobre sus piernas desnudas.

Trabajo árduo 

para estabilizar el horizonte

de sueños y estructuras.

El tiempo es un zarpazo de pánico

con alcohol yodado y una sonrisa

y el mundo puede ser su remedo

que acarrea algunos vestigios

como la tarde efervescente 

de mis víceras.

Me observo en la vitrina iluminada

sólo para ver como ves,

la mirada quiere continuar su antes

como la luna de cadmio su después.

Amada si no fuera por tus besos

que minúsculo sería el universo,

e injusta la realidad.

No supiera como endulza la miel

ni como amarga la ausencia.




























  











  

 














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