jueves, 8 de octubre de 2015

Hogaza de mis versos


Las primeras luces de la mañana

están en tu gesto de mesa mineral,

polvorienta, acuosa, de magma radiactiva,

de greda con sangre, de miel resuelta,

impresa de vida, palpitante, 

con el delirio genital crepitando.

Esa extraordinaria y simple

manera cotidiana de volverse futuro,

ascendiendo de la cepa

con vocablos de agua vigorosa,

de mujer entera, con holgura,

fértil  reboso extendido

con propensión sideral, abundante.

Flor balsámica del universo donde 

me tocó descubrir el mundo,

sangre-sol,  cielo-tierra.

un pueblo íntegro se graba

en la suavidad violeta de su ser.

Mi conciencia mansa,

mi inteligencia inquieta,

omnívora de afectos, de criaturas,

de hechos y equívocos,

donde polemizan lo subjetivo

y lo real donde se decide qué.

Mis versos no se resisten a ser felices.

He atravesado el tiempo

para recrearme en tu mirada,

deliciosa, dulce, te he visto florecer

para ti para mi, bajo el dorado trigal

que se bambolea con los vientos

y se gesta amor imborrable,

hasta refrescar mi sed de nuez

copanda de tu esencia, aquella

que se elevo desde el suelo a  mi boca,

con tu fluido, tu respiración.

Hogaza de mis versos.




 





 



  





















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