lunes, 12 de octubre de 2015

Quererte



Todo el ayer

se escurrió

por los destellos de luz

que separan mis dedos.

Quererte

quizás implica

recibir el futuro

al paso que vamos.

Somos el dolor

de todos los días.

No se puede postergar

la noche ni aplazar el alba.

Has abierto

con tus manos de hoy

el horizonte.

Entraste en mi espesura

sin  intérprete,

ni G.P.S,

con el caudal de tus ojos

y tus manos de vigilia,

lanzandote de la tristeza

por la borda de una astronave

que surcaba los cielo.

Has trepado las gradas

sin reposo,

con tus pies vespertinos

y tus pienas de luna.

Quererte es tal vez

extraviarse entre el tumulto,

es quizás recoger 

lo nuestro de la calle

ese lugar que suele 

estar lleno de soledades

y otras indagaciones. 























  











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