martes, 6 de septiembre de 2016

Esencia del valle



La tarde en punto
ejerce ternura
con la fuerza gravitatoria
de su alma,
suelta razón a voz viva,
alegría vigente,
armonía, equidad universal,
la mujer besa al niño,
el amor nunca perdió
su infancia,
que precisos son
sus manantiales ópticos,
que simple la naturaleza
eterna.

Las manos quedan sueltas.
En los labios y el mango
la paz que tomo
a sorbos, a peldaños 
de colores húmedos,
hay una tarde entera
para el encantamiento
en las orquideas
de mi propio origen,
siente el latido de mi letra,
en cada pulso sostengo  
que el auge de la tierra
está en su pecho 
de hogaza y mandarina,
compone en un hervor
el esplendor del cielo abierto
entonado por sus propios rayos.

La violeta siempre a la sombra,
la sombra tira de mi cabello, 
cuántas cucharaditas de azucar?
cuántos gramos de sal?
Anima la invención del poeta
aquel rostro cítrico 
preparado por el suelo
del sol,
un par de miradas avellanas
se hunden en mi garganta,
que limpia es la miel,
ella me cubre
con el vuelo de una bandada
de golondrinas,
en una interjección de alas
despejadas, 
en un suspiro 
esencia del valle. 





 

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