viernes, 25 de abril de 2014

Veintitrés de abril

                                              



Cada momento es un nuevo comienzo

donde el comienzo es un viejo relato,

pese a todo no dejé de pensar ni actuar

y me abrigué abrazado a la guitarra,

me dibujé como las líneas de Nazca

en una noche constelada y tranquila

cual náufrago melodioso del cosmos

en pampas sin lluvia ni ventisca,

ese mañana no se descuida ni empaña

por el poder del presente

que solo puede destruir el cuerpo,

me alzaré sobre la roca para ver

a los hijos de la tierra prolongar la vida

en el secreto de sus tiendas.



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