martes, 21 de enero de 2014

A tu edad



Cuando tenía tu edad también me enseñaban
que tenía la libertad, ergo, podía elegir a los representantes

claro, esto cuando me convirtiera en ciudadano

y los militares lo permitieran,

pero eso no era todo, este concepto de libertad

se materializaba en troqueles

de la casa que acuñaba la moneda,

mientras más metal pesaba en los bolsillos

mas libertad poseías, parece que las cosas

no cambiaron mucho desde entonces.

Me contaban también que las criaturas

del mundo son para nuestro bien,

que había que protegerlas y hoy

somos seres en peligro de extinción.

Me dijeron  que la patria era trabajo de todos

no solo de los héroes valientes en superlativo,

todos ellos oportunamente fallecidos

en gestas ejemplares y olvidadas,

que para vivir el patriotismo tenías

que desfilar o estar en Tacna.

Nos contaron  también que la verdad nos haría libres,

mas no dijeron que nos costaría la vida  

y que la verdad sería solo estadística.

Casi nunca se hace lo que se quiere

y lo que se puede,  es poco,

aunque tengas trece años y los rascacielos

no te dejen ver el firmamento

y descubras  por la tablet los colores  del campo,

y  en juegos te enseñen a dejar todo en ruinas,

y aunque ya no podamos entre otras acciones

nadar en la piscina hasta agotarnos en la fogata

ni salir de caminata a donde solo valientes llegan

y te digan que el honor y la dignidad tienen precio

descolorido, en la bolsa mordazmente llamada de valores,

y los vecinos se incomoden cada vez que suena tu guitarra,

y se pretenda romper la unidad del universo

como se quiebra la espalda del jornalero,

y aunque tengas pocos años, es preciso hablarte con evidencias

cuando tenía tu edad me enfrentaba como loco por lo que creía,

por eso tengo la costumbre de no quedarme callado

ni dar muerte al alma con boca mentirosa, por eso

afronto con la mirada firme y los ojos claros,

aunque  muera de dolor  y espere justicia mas allá de ella,

prefiero llorar a ser desleal, es mejor llorar que traicionarse,

el pensamiento es una chispa que nace del latido de nuestro corazón

nadie puede hacernos libres, nadie más que nosotros mismos

entonces, y solo entonces, lo que hagamos será justo  y cierto.



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