viernes, 6 de marzo de 2015

Amarte





Llevo por la sangre un mundo

que se vuelve ajeno, 

portátil, capcioso, argamasa

nunca termina de dibujar 

la palabra precisa en la cara.

Me cuesta tanto respirar

la predestinación de mis manos,

dedos cerrados al rojo vivo

por una planta nucleada,

¡quién sabe quién hace algo aquí!

estrépito de la carne, lengua tórrida,

¿a quien se le ocurre

encerrar el deseo en un sonido,

en la sombra amputada del sol,

en los ojos cerrados de un tordo,

en la acelarada combustión?

vivo al día descubriendo

la resonancia de cada cuerpo

mientras camino por ellos,

quiero asearme el estómago 

de cenas metafísicas,

que inflan los restos
 
que penden de un suspiro,


¿estás aquí para aceptarte

por qué no hay otro modo?

¿y sí lo hay, soy yo el hecho,

el que puede arrancar al futuro

un extracto de hojas de lumbre,

para ser bebido por las bocas

de un horizonte elástico,

que palpita al son de las estrellas

que se estrellan en un manto de smog?

Pupilas en busca insesante

de la mama de una madre,

sumergidas en un mar de algodón,
 
que ya no es madre ni naturaleza,

solo unas pupilas de un planeta

que van en busca de otro.



 

 

 













 






  









 


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