miércoles, 20 de mayo de 2015

Todo es para que seamos



La noche escribe su sueño

en mis ganas de estar despierto,

si despierto

en tus ojos de trayecto,

de ímpetu diáfano,

de veintiuno de mayo.

Ágil como el viento

remontas la semana 

y no hay mano

que te detenga, que te atrape.

La neblina desdibuja los cerros,

el frío trepa desde el suelo,

gotean un tanto la nariz.

Amada, mi bien amada

eres el aroma de la hogaza

amasada por las manos

del universo

que recién sale del horno

humeante.

la leche tibía que María

trae en sus contenedores

que carga la burra, 

El naranjal colmado de otoño,

la mesa caliente,

el vaho de la ventana,

el violín bajo la piel,

un coco de luna llena,

la encendida luz meridiana,

en tú caricia inmovilizo el tiempo,

con ese apretón se licua el cielo,

llueven mariposas desde el piso

y el día va y viene entre las nubes

esculpidas por la mano de la poesía

sabedora de lo que reclama la arena,

el árbol de la vida susurra,

todo es para seamos.







  
















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