domingo, 15 de enero de 2017

Pertenencias



Mis pies conservan el olor
del suelo por donde andan
hoy también el dolor.

Existe un entender que,
sin entender, experimento,
y es más vasto que todo 
lo entrañable, como todo 
lo efímero, soy improrrogable.

Este trozo de tierra me concierne,
con todas sus trabas
suple al mundo entero,
no estás aquí para completar
mis parajes desérticos
y ponerle un ramo de hortensias
con tallos envueltos
en el inagotable esplendor
con que la lluvia
sacude las palabras, 
a ti te pertenece lo ingente,
lo presente, lo remoto, 
lo indispensable, lo perenne y fugaz,
no me rehúso a seguir mi instinto
de aberturas y pájaros,
voy azucarándome por las orillas,
mientras la ciudad
presenta un rostro de aguacero,
si ves que me es difícil andar
por favor deja que lo logre,
la comida hecha en casa
tiene la naturaleza de la luz
cuando llegamos tarde a la noche
con sabores sin nombre
y truenos secos de ira,
quiero estar completo 
para cuando se dilate el tiempo,
del otro tiempo en ruinas,
y escaparnos una semana entera
a donde los rayos coincidan
con los puentes, 
pero falta una horas para el alba,
para que mensajees
a todos los titubeos de mi cuerpo
que soy preciso
a la luz de la sombra
o de las pastas repetidas 
hasta las huellas digitales 
con quien necesitas
asfixiar capullos en la boca
y escuchar la voz del túnel,
o con quien puedes robarle
gracia al alma. 



 


 



 

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