domingo, 1 de diciembre de 2013

Descoincidencias

 


Reconozco la melodía que alguien más escucha

a volumen alto por las inmediaciones,

el afligido círculo armónico

debe estar en la escala menor de SI,

mi temperamento es diferente

a la mañana que se regala con escaso sol,

viento frío y goteos sobre la avanzada primavera,

comenzó adviento,  este domingo

que extrañamente es el primero del mes

de diciembre, el último del año sensato.

En los ojos de la adivina se deshacen

las líneas de mi mano como el humo

del incienso con el que alguien nos contamina,

los espejos donde me reflejaba horrible

se hallan lejos del camino a donde no volveré vista atrás

a modo de adornar  el fracaso lo llamaré pasado,

ahora vivo lo que otros ven y viceversa.

Escuché historias complejas que las admití

como recibo la realidad  sin escudriñar

si es verdadera o falsa, haciendo lo que todos

hacen, viviendo por inercia y costumbre ajena.

Vamos a cambiar la constante por la incógnita.

Ese héroe de tragedia griega que habita en mí

no quiere marchar a ninguna guerra por ninguna causa,

ese conquistador romano que me ocupa,  

deja su legión,  escudo, lanza y espada

por  descargar de la espalda la aflicción y andar más allá del fin,

ese hebreo con quien negocio mis miserias

quiere llegar sin dudas a su meta,

ese aborigen americano que fluye en mí

quiere encarar con júbilo la supervivencia,

ese pintor surrealista quiere hacer el amor con ganas

aunque la vida se empeñe en descoincidirnos.    
 


  




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