sábado, 30 de agosto de 2014

Del mundo en el mundo









Aun no está en mi lengua la palabra,

la luna dibuja una sonrisa marfil,

he dejado de ver tu cara

en los vuelos de las mariposas.

corro, a ver si  alcanzo 

a hacer algo de lo que alguien

hizo por mi,

He de gritar aunque 

las estrellas no me oigan,

y mi cuerpo esté cansado,

he subido la montaña 

y ahí estabas esperando

hacer de la luz, noche,  entorno mio.

Los maestros enseñan a los niños  

no buscan los ojos arañados,

hay muchos misterios para mi,

pero ninguno se detiene.

Ponme a prueba y conoce lo que siento. 

Aurora dame alas para irme 

hacia donde está la otra orilla

ahí donde vibran mis entrañas

en Si bemol mayor,

y mis huesos ya no son secretos

 son solo mis huesos,

los extirpé de los escombros rojos,

y de las cabelleras de los hijos 

de la tribu sin fondo,

ellos me pedían que odiara,

que fuera un pobre profeta

aclamado por millones de agónicos 

abanicándose el estupor.

Pero yo solo quiero ser un sueño

bordado en las profundidades de la tierra,

uno, de miel gastado por el astro de la noche,

sin piel y sin noche vestigio del mundo en el mundo.




















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