jueves, 7 de agosto de 2014

Raices







La luz es soterrada

por cadenas y ruidos.

Pastor sin ovejas,

el día que aprieta

a tantos otros días factibles,


va naciendo sin plañir

sin dolores de madre flamante,

casi lo confundo con mi hogar,


sin preguntar,

si es mejor el vino o el agua,

si es mas feliz el que ama

sin correspondencia

que al amado sin querer.


Voy llenando los pulmones

de los primeros aires conscientes,

sin gentilicios ni colectivos,

con presentimientos y súplicas,

tan recientes como ajados,

va naciendo entre rock

progresivo sincopado y,

noticieros de criminalidad citadina.

Mido y remido con la mirada

el área de una voz antigua,

despreocupado de los densos

jugos amargos y fonos inteligentes,

va naciendo de luna y piedra,

de labios de Macbeth, 

de cachorros y gallinazos sin plumas,


de cualquier cancionero español,

de la guerra de las dos rosas,

del polvo de los York.


Escrutando cada punto,

aparejando la dialéctica

para llenar las entrañas,

aquí estas sorbiendo de mi sangre,

todo nacimiento es eso

y el renacimiento un espejismo.

pero ahí está va naciendo

en las células cristalizadas y vibrantes,

comprendiendo con mis huesos


que no hay paraísos ni amores sepultados,

donde no hay belleza

puede que haya poesía

y algún hilo conductor

entre tu boca y la mía.

El día va naciendo 

y no hay nadie que beba de sus pechos,

solo números y leyes

campesinos y mecánicos,

y sabanas arrugadas por el peso

de la ciencia con raíces en la mente. 


































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