sábado, 8 de noviembre de 2014

Flores y niñas







Esa sustancia de flores y niñas

ya no es una espera sin confianza,

ni residuos jugando con lumbre

es una mesa llena y todos comen,

racimos de corola y sal,

ensalada de manos con algunas verduras.

jugo de la misma uva de la gracia. 

En su manera de compartir la reconozco,

en el oleaje de sus caderas, 

en esa mitad fraccionada en dos.

encantada con el ruido escandaloso

del silencio y los aromas del jardín 

ya no desconoce cómo es para si misma,

ni cómo para los demás. 

Alza sus ojos de par en par la mañana,

cabalgan sus cabellos al viento,

en su mirada hay gestos para siempre,

de aquellos que entregan sin aguardar,

ahí la urbe carece de palabras y llanto,

de multitud y alpargatas, de labios y después,

Su tiempo se precipita en otro cielo

por unanimidad con azules sigilos de delirio,


eleva la existencia con una sola inspección 

y detalla los hechos de la luna,

con la admisión activa de su cuerpo.

Con algunos corajes ha vestido 

su destino y el amor con un relato

no no queda ahí, ingresa a mi abstracción, 

y coge mi corazón en sus manos,

para ser primavera no precisa vergel

para pudrir el miedo y organizar el horizonte.


Nuestra bella libertad no excluye tu presencia. 






























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