miércoles, 17 de diciembre de 2014

Su hacer nos alumbra




Con que sutileza esta mujer

ciñe su tiempo y en él respira,


despide aromas a tierra y flores


humedecidas por la lluvia de verano,


o quizas a un ápice de luna sobre el prado.

Nos miramos y en sus ojitos

el cosmos se expande,


hacemos un sola hostia


de hebra y energía inagotable,


las oscuridades se cogen de las manos

y nos dejan solos,

como seres reales de hogaza, de agua

de racimo dorado por el mismo sol


que abandona la cama.


En cada instante germina otro instante

y son gradas por donde ella asciende,

con gestos y silencios que hablan,

que dicen, que aman, que dan, 


que entiedo, aprendo,  liberan.


Sin dificultad nazco,

y su hacer nos alumbra.


 


    





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