jueves, 25 de septiembre de 2014

Al que llamo tus ojos








La luz se curvó al ver tu resplandor,

al que llamo tus ojos,  

en articulaciones sigilosas de un idioma

excepcional me despiertas,


eres claridad rebosando cada vacío

con el que voy tropezando,

en tus manos me donas 

el sonido vivo del mar,


por tu favor, habita eclipsado

en mi cuerpo la ardua fragancia

que se elevó del suelo.

Exenta, desnuda de mi hasta los 

huesos es como te amo,

sin conocer por donde o con que,

próxima, congénita, sin dudas, ni suficiencias, 

distinguiendo, en la traslúcida gruta del torso,

de donde fluye el testimonio de paz,


en estallidos encarnados de sal es como

conseguimos ser los supervivientes,

del no soy ni eres de diferente proceder,

ni nos declaramos culpables,

por tener que vernos por los poros,

y sudar por los ojos hambrientos

de los sueños cerrados  

donde no perdimos por no hacernos daño.





  














1 comentario:

  1. Con los ojos hambrientos, voy tropezando en tus letras. Preciosos versos que se encadenan, unos a otros con fineza. Gracias por tu aportación literaria.

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