viernes, 5 de septiembre de 2014

Idas y vueltas en un solo sentido








Puedo decir que recorrí

el Mall con bemoles, 

como si fuese el desierto de Nazca


sin lineas paralelas, ni araña, ni mono,

sin precinto de seguridad

ni casco protector u otra garantía.

De idas y vueltas en un solo sentido

como naufrago al centro del mar muerto

por el dispendio y la vorágine.

A pesar de esto me queda un poco de razón,


el lenguaje en el que pienso y escribo,

claro está que me templa y recrea 

entre otras cosas intercambiar miradas,

con quechuas aimaras  hispanos

gringos cholos todos por igual

ansiosos por llevarse un poco de ilusión 

como verdad,

así se fue erigiendo la rampa

para el monta carga sideral

que está mas que dispuesto

a echarme de los pasadizos y escondrijos

donde se vende cero y todo en oferta,

entre llovizna invernal y el smog de los vaticinios.

No creo que el futuro 

de manera alguna se incline 

en la puerta de la apatía comercial,

o que afiance sus ojos asfixiantes 

en las manos gastadas o por pagarse 

un piropo a si mismo,

aquí nadie entiende 

la felicidad de las plantas,


ni se sienta al borde de la noche

para ver centellar a las estrellas,

o a la orilla del torrente

para escuchar al ruiseñor,

mucho menos al canto del silencio 

para hablar con el amor. 





  


































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