martes, 23 de junio de 2015

Mujer infinita





Tengo la percepción

de que los días transcurren 

vertiginosos, entre el olor

de las frutas que amo,

y tú postura de entrega.

siento que el intervalo es escaso

como para ensamblar partidas,

este afluente no vuelve.

Cogeríamos, versus,

hubieramos cogido

el agua con las manos,

podría acercarse al concepto,

mientras fluye, refiere

como suena el grito 

de los peces terracota

detrás de los días,

llevados por el viento

hasta el centro del campo,

allí donde las palmeras

se reclinan sobre los arroyos

que amé sin que yo lo supiera,

cuando brincaba el hijo de la tierra

en las repentinas riberas

donde imaginaba amapolas,

e inventaba mi vida detenida

en el toque que me dabas,

detrás de las noches 

que no regresan porque

sueñan caminar su destino,

dentro en un río hacia la mar.

Frente a mis ojos gobernándome

un té de manzana, canela  y miel,

y tu gracia de mujer infinita.









                                                                             

















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