sábado, 17 de enero de 2015

Fragata de cristal




Sus océanos con arrecifes de coral

embaten, salpican con espuma,

a veces desbordan

con una emoción inesperada,

o algún recuerdo que la sagaz memoria

no quiso borrar del todo,


voces que vienen,

nombres que asoman la esquina,

huellas al filo del oleaje.

Comprendiendo sonríe,


no le falta razón

a la noche invernal,

ni a la tarde veraniega 

un pañuelo traspirado.

Sus pálidas circunferencias azules

riegan con luz las sombras de la travesía,


reconozco en ella calma,

flauta mágica para el alma


sentir su brisa marina

en mi cuerpo, en mi cansancio.

Transito hacia el horizonte

hacia el encuentro,

el cielo está lindo

o será el océano,

o el firmamento sentado en el agua,

fulgor tenaz en la oscuridad.


Mi fragata de cristal te navega,

en este espacio cada uno es capaz,

de hilvanar su atisbo, sus arribos,

somos veredas que confluyen 

hechas con nuestras herramientas,

aunque sean estelas en la mar.

Hoy escribo para que sientas mi mano,

acariciar la resistencia de las tuyas,

anotas el color cuando piensa,

en esa mitad que ignoro,

con la que descubres descubierta todo.

Próximos a la inmensidad,

confeccionamos sueños para alentarnos,

extiende tus alas y vuela,

poemas para limpiarnos

e ilusiones para vivificar 

y así vencer a la muerte.

  
   




  
  

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