sábado, 17 de enero de 2015

Hacia la tierra.



La ternura de su corazón

sin la palidez del invierno

amortigua mi vida,

vocablos como hojas, 

hacia la tierra.

Entra con tu firmamento

en mis ojos,

manzana petrificada,

nosotros más rígidos,

como el muro y la mañana.

La tristeza se detiene

por alguna palabra

que también duele,

¿o acaso dolió?

esparcete en mi sangre 

como el Amazonas,

en esta embarcación o zumo o muerte

para no ver la belleza,

la humedad, la fría sombra,

huelo el aire del universo,

el resplandor del cielo.

Aunque sé que es la misma

no sé como llamarla.

Lágrimas anticipadas,

ríe el mundo sin motivo,

¿o es que los tiene

y no me entero?

sigo sin saber 

que hay en tu mano

a caso el hilo claro del día

o la castaña ausencia

en el jardín de un tiempo cercado

junto al agua viva, suelta.

  

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