miércoles, 29 de octubre de 2014

Ardua






Yo, lenguaje de mi,

porto conmigo tus palabras

en cada  riesgo de mi destierro.

Preparo con ellas 

una casa pequeña y apacible,

enclavada en una pradera ardua,

rodeada con bosques de sueños,

regados por el manantial de tu sustancia,

Luego si tenemos hambre

tomamos frutos de los árboles

con delicadeza y abundancia,

sin determinaciones misteriosas.

Sabes lo que vas a escoger con ganas,


se lo que estimo de ti, 

eso nadie lo sabrá 

nadie mas que tu amor, tu dermis 

tu boca, tu resplandor, tus penas,

bienes que guardo de ti,

regalos de la naturaleza,

que nos devuelven la ingravidez.

De las elevadas aberturas, la tuya.


de las estelas en el mar, 

tu infinidad de cosas

de tu tiempo, el presente. 





















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