sábado, 4 de octubre de 2014

Manos transpiradas








Hoy palpo al hombre

que quiere ser humano,

y en el intento se atreve a decirte,

que tienes los ojos como el jugo del olivo,

esencia, fronda, mujer de mis huesos y semillas,


yo parto con el sol a ser parte del limo que corre

por las venas de la metrópoli que transito,

entornada, allí también se tropiezan las penas,

y se olvidan los perdidos con olor a polímero,

en algún descampado, en algún conglomerado.

Pero tu, a quien regreso siempre

¿ves tu oscuridad?  me huele a ciprés de la colina,

y tu sonrisa al viento que viene del laurel,

que encarama lo que puedo en mis manos transpiradas,

el sur y la esperanza aun se guardan en tus pupilas,

en el resuello que vas dando cuando vas soñando,

mi bien amada dame de esos besos,

de ramillete con sereno que no se consiguen en el mercado,


dame, claro esto si puedes el tu y yo aquí.









     












2 comentarios:

  1. Uno de los mejores poemas que he leído. Olor a campo, olor a sentimientos, olor de los olores... que se encuentran y viven. Metáforas preciosas. "¿ves tu oscuridad? me huele a ciprés de la colina, / y tu sonrisa al viento que viene del laurel, " Bellísimos versos, todos ellos. En verdad te aplaudo, maestro. Lo copio y lo guardo, junto a mis elegidos. Gracias.

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    1. Ana María eres muy generosa con tus comentarios

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