lunes, 27 de octubre de 2014

Mi alma se humecta






Soy un simple traductor

de la belleza que en ella se revela.

Voy como un destello a alumbrar tu corazón.

¡Aquí y así, te amo!.

Cuando esculpes una sonrisa

desde tus entrañas con fe, 

desde tu faz bella la duda se orienta a amar. 

Cipreses cerrados que liberan los vientos,

garcetas pata negra que arrean la noche.

En tus ojos  me entregas el cosmos

completo y sensible, azul terracota,

en melodías, en gotas de rocío

reflejas la luna trashumante. 

Dos albas literales rastreándose, 

dos rutas paralelas que terminan uniéndose,

dice que tiene frío y me aproxima calor,

a veces un cirio, otras un lucero,

hasta que mi alma se humecta, y sale el sol.

¡Aquí y así, te amo! 

Soy el muelle, tú la embarcación,


arribando con algunos contra tiempos, 

pero llega,

por demás, te oculta la distancia;

estoy amándote entre estas montañas tibias,

como me ama el mundo,

con besos que parten del lugar a donde

 llegas.

    
























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