sábado, 19 de julio de 2014

Al borde del mar de juncos

Al borde del mar de juncos

Por las escalas, ¡sin miedo!, por las escalas.
 García Lorca


Cómo es que supo que en Perú

vivían mil mujeres,

¿serían las mismas vírgenes del sol?

cómo es que me equivoco

con tanta certeza,

cómo es que doy con tanta exactitud.

Cómo se puede estar parado al borde

del mar de juncos en el momento

que las aguas abren un paso.  

Torsos apegados a sus fogatas

mi corazón palabras en el rostro

trópico del unicornio incoloro,

no vale la pena venir de tan lejos

para ver la revolución por la ventana,

mundo fulminante suspendido.

Es preciso caminar, saber cuan de prisa.

El invierno con sol deja de ser invierno,

y mis latidos son las de un niño dominguero,

en los ficus resuena el viento,

las ardillas corren por los cables,

el amor ¿cabrá en un monedero?

Eclíptica de las esferas habitadas,

tienen apetito las tareas,

aliento frío en las montañas,

la independencia ¿se tradujo?

O solo se estiró a los puntos cardinales.

Aspirar al presente

desde el pasado inmediato

suena incongruente pero real ,

en la mar un calamar huye,

mientras fluctúa su color,

constantemente machacado,

jazmines en el pelo

y tu cara sonrosas,

cuando la noche sin oscuridad

se rebate desde el cosmos.


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