sábado, 12 de julio de 2014

Al filo de ambos Paganini







Hay cosas que no se pueden

postergar, rectificar, abolir.

Que las flores te lleguen

todas las mañanas

por las graderías del agua

resguardadas de golpes y daños,

todo aquí huele

a muchas ganas de vivir

estrépito y alborozo

salerosa estampa de media edad,

de vida cabal por los reinos

del inescrutable mundo.

 Mis ojos del dos mil catorce

se astillan con partículas del firmamento

bendito flujo del mañana

ángulos de amor exasperado

no preguntes nada

en la brevedad del día,

y por las noches que tu pulso

alcance el descanso,

hechizo invariable de los sueños

diluyendo la nostalgia,

viento acuatizado, tu agua corre,

los gemidos anticipan

el sonoro aleteo de la utopía,

fueron tres sobre mis manos

si te vino el amor

no bebas definiciones,

ni te detengas en detalles,

en saludar las horas que pasaron,

otra vez parecen cortos estos años,

sin adquirir el poder de envejecer

tremendamente ciertas cosas,

la calma donde descansas prístina

donde yo abro mis escalofríos,

al filo de ambos, Paganini. 




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