viernes, 18 de julio de 2014

Más que mis alas






Desde luego que es una fortuna

llevar conmigo la esperanza.

Habernos encontrado en el vértice

sin que sobrevenga una colisión.

Esta mañana se abrió

no solo con motores sin norte,

la brisa auroral me devolvió tu nombre.

Que el clavicordio barroco

dure más que mis alas,

que las voces gregorianas

nos animen las cantigas,

libertad en las voces

de cuerdas tensas,

permiso para colocar

en esta avalancha de afectos un tú.

Quiero ser el contrapunto rítmico

no de los ecos que la calle vomita

si no del pasos frescos compañeros,

aunque mis ojos no te vean

mi corazón confía

otro regalo de la vida,

amo mucho al niño

que desbarató el devaneo

entre la tristeza y el hastío

y me anticipó el olvido,

mi mano se lleva

por un flamenco despintado

sobre el atril de aires nuevos.

Debajo de las multiplicaciones

hay una canasta de junco

y dentro nuestro pan,

es una fortuna tener

ese fluido de tiempo

que no exige promesas

ni garantías, ni reintegros,

quiero ver la ilusión

que por las noches

obstruyen tus parpados.









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