lunes, 23 de junio de 2014

Deseos a media luz






Este es mi cutis heñido

por lo pérfido que sostenemos,

por lo magnánimo que extraviamos

en el vagón de tercera donde erramos,

cuando el sol comienza a salir

y la lluvia lo moja todo y a todos. 

Están los filos de antaño

estremeciéndose bajo el polvo.

Perfiladas las carnes

los tomates, las cebollas,

los ajos y las patatas

sobre una tabla para picar.

Una larga carretera

y algún humilde valle

tras muchos kilómetros de dunas,

los cajoneros y las guitarras

los zapateos y la paz

que no tarda en llegar.

Aunque extravié  los nombres

en los pasillos del recuerdo,

y salto los montes de plástico

con calzado de muertes tiernas.

Las ocho de la noche de cualquier día

se volvió a repetir hoy por la noche,


los limones en limonada,

mordiscos a la caña mojada

tus dientes fuertes y sanos

y esa mirada que mira encendida

como cuestión  inferida,

y en ella miro azulejos fruteros

que danzan al son de los vientos

y los deseos a media luz.






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