miércoles, 11 de junio de 2014

Lluvia que caía del cielo






Las lluvias eran muchas gotas

húmedas que caían del cielo,

salpicaban del suelo

lo empapaban todo,

generalmente insípida,

el polvo lo hacía lodo

solo faltaba el soplo

y la luz se descomponía,

cuando arreciaba de día. 

Tus lágrimas no son tantas

pero son, gotas húmedas,

sal de la tierra, luz del alma

que también caen del cielo

inundan tus ojos azules, verdes,

amarillos, negros, casi oscuros 

que al final nos componen

cuando se resbalan por la mejilla.

La risa es algo casi prohibido

casi revolucionario pero bella

es una magnifica receta

que no se expende en la droguería

y dicen que sirve para prolongar la vida,

la alegría hay que defenderla de la alegría,

lo dijo otro poeta, lo dijeron todos

con certidumbre y mucha esperanza

defenderla de quienes al final

pierden la noción de la alegría. 

La tristeza  fría o caliente porque tibia

no pasa simplemente no pasa,

y puede que hasta sea expulsada,

la felicidad es como una puerta que está sola

se puede estar de este lado o del otro

pero nunca con ella, hombro a hombro

y puede que siempre esté frente a la noche

o frente al día o ante ambos o quizás

de espalda a todo de salida o de entrada,

indiferente si está entre abierta o cerrada

pueda que así sea la vida, pero es más

que la lluvia que caía del cielo.

  




1 comentario:

  1. Precioso hasta las lagrimas ...gracias amigo querido ..por dar un trocito de tu alma en cada verso
    Sublime .. desde el corazón cariños desde Chile .

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