miércoles, 25 de junio de 2014

Mujer planetaria







Conservo un instinto

que me lleva hacia el agua,

hacia el sol y los eclipses,

al firmamento de tus ojos,

cerca de la causa

donde se inquieta y

necesariamente se desmuere,

no me mires de reojo

si puedes verme de frente,

piel de manzana,

las frutas caen bajo el árbol

serpiente nocturna,

quiebra las dalias del aire.

Crepúsculo joven que ama tu poeta.

Advierto un impulso en la garganta,

tu nombre, alegre contraste

en mi celdilla de pasajero,

al final de ninguna vacilación

besar tu elocuencia

en la cima del este,

aprehender tus senos

sin fatigar el día,

sonaba fuerte la tierra

en el intervalo de una cita

entre las venas de amor

que tus aberturas azulan

junto a la fuente,

y los iris al viento con olor a mar

midiendo los últimos tramos

de la distancia, de la mixtura,

esteraban a una mujer planetaria.





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