lunes, 30 de junio de 2014

Titereteado







Cuantas veces me sumí,

llegué al cabo de un remiendo,

con la barba plateada

y los estragos de los segundos

los terceros, los ajenos, los cercanos.

Aun me reconozco,

rehago la fruta arrugada

por sendas prestas

otoños de Vivaldi y sudores

tantas veces, tantos,

remonté por paredes

 y descendí por vías,

demoro los trancos,

en las aflicciones repentinas

la suerte se lee en la ventana

que cada uno tiene en frente

menos los insignificantes

que aún tienen las calles,

aquí pasó lo de siempre

muda tonada de ofidio,

mermeladas multicolores,

desde muy lejos los olores

me escuchan con evidente contento

cuando la sed no inquieta

y la dieta efímera,  discreta

llega al estómago cansado de todo,

hoy justo ando titereteado

por los escuetos rayos del sol

como desahuciado

que quiere verlo todo

respirar tu aliento y el viento

ponerlo bajo el brazo

y la soledad en el ropero

mientras me miras con tus

ojos de cielo alborotado,

entonces me emociono.





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